domingo, 3 de abril de 2016

Escuelas Creativas


Autores: Ken Robinson con Lou Aronica.
Editorial: Grijalbo.
Nº de páginas: 327 págs.
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
A la venta en Chile: Si.

La lectura de este libro fue posible gracias a Penguin Random House.


Sinopsis:
Un enfoque revolucionario sobre cómo educar. En Escuelas creativas, Ken Robinson desarrolla las ideas de su famosa charla TED “Cómo la escuela mata la creatividad” y presenta soluciones innovadoras y revolucionarias para uno de los problemas más relevantes de nuestra sociedad: cómo transformar un sistema educativo que no funciona.
En una época en que los procesos de evaluación se estandarizan, las escuelas pasan por momentos difíciles y tanto estudiantes como educadores sufren una presión enorme, Robinson ofrece soluciones prácticas para terminar con el caduco sistema educativo actual heredado de la Revolución Industrial. Para lograrlo, propone darle a la educación un enfoque personalizado. Sugiere aprovechar el potencial de los recursos tecnológicos y profesionales disponibles y fomentar así la participación de los estudiantes para que pierdan el miedo a equivocarse, desarrollen la creatividad y su pasión por aprender, y estén mejor preparados para afrontar los retos que les depare el futuro.
Repleto de casos, anécdotas, investigaciones y consejos de profesionales pioneros en el tema, Escuela creativas apasionará a cualquier interesado en la enseñanza, porque le hará replantearse muchas ideas preconcebidas y le ayudará a reflexionar sobre cuál es realmente el verdadero sentido de la educación en el siglo XXI.


Reseña y comentarios:
La lectura de este libro me ha hecho reflexionar incluso sobre el hecho mismo de haberlo obtenido, haciendo que me preguntase: cómo mi curiosidad fue incentivada -en los años de aprendizaje que llevo- de forma tal que quisiera consultar a la editorial si podían facilitarme un ejemplar que no estaba dentro de la lista de los libros que se deseaba publicitar? Qué hubo en mi aprendizaje que me lleva a buscar información en libros cada vez que deseo comprender mejor lo que sucede a mi alrededor? Por qué a los jóvenes, quienes hoy son mis alumnos, les cuesta usar la tecnología en sus manos para llenarse de conocimiento sobre cualquier cosa que les llame la atención? Cómo con todos los avances en redes sociales no tenemos a más jóvenes despiertos y creativos imaginando cuanto ellos quisieran hacer? Aunque no me gusta que las situaciones se categoricen en polos extremos, puedo ya en los primeros capítulos de este libros coincidir en que el sistema educativo es gran responsable de la falta de creatividad de tanto los alumnos como de los padres en quienes generaciones anteriores se convirtieron.

Ken en este libro aborda de forma ordenada diversas variables que se vieron afectadas por la revolución industrial a la hora de instaurar y llevar a cabo el sistema de educación actual. Un sistema que hace sentir tonto al alumno que no entendió al mismo ritmo la materia que le cuesta comprender un poco más, o en el que deben pasar de pensamiento lógico en matemáticas a inferir en lenguaje –algo que incluso pasa algunos nos tomó en la universidad su tiempo para hacerlo cada ver mejor y en menos tiempo-, agregándole jornadas interminables que dejan tanto a profesores y alumnos sin tiempo para tener una vida plena fuera de los estudios, falta de buenas pagas y condiciones que motiven al profesor a entregar con buena disposición todo de si a sus estudiantes; es así como podemos seguir sumando situaciones.
Durante este libro podemos adentrarnos en casos que nos muestran cómo otorgando una buena contención emocional a los alumnos, creyendo en ellos e involucrándonos con su formación como personas se logran tremendos cambios en la forma en que ellos se acercan al proceso de aprendizaje, cambia todo cuando le dices “Qué quieres ser, qué sueñas hacer y cómo podemos ayudarte como escuela?”, cuando es importante para ti el fútbol porque es lo que a ese alumno más le apasiona; descubrir así talentos, capacidades que les ayuden a tolerar y continuar intentándolo en las asignaturas que más les cuesta. En sí, Ken te plantea que te conviertas en un mentor de quienes desees enseñar, que muestres que te das el tiempo para cada uno en caso necesiten de su apoyo, que en la práctica es entendible sea difícil para los profesores quienes se ven presionados por las planificaciones y resultados que deben cumplir a costa de ser cuestionados en sus capacidades si no los logran, pero que es posible renovando el enfoque que posee el sistema.


En mi caso esta lectura ha sido un aporte a mantener en alto la bandera de construir la asignatura en conjunto a los alumnos, en tener una convivencia cercana, alegre y no por eso falta el respeto en el aula, que los jóvenes se acostumbren a opinar sobre cualquier estímulo que se les presente, a que el profesor rompa el esquema de lo que creen una clase y transformarla en un ambiente lúdico para plasmar un concepto, en otra instancia analizar un corto animado o partes de una película que aunque parezcan “de niños” son claros ejemplos sobre un tema específico, entregarles la responsabilidad de organizar una actividad de la clase con un objetivo claro; y siempre premiar el uso de la curiosidad, la iniciativa y la creatividad en cualquier momento aunque sea una salida inesperada a alguna actividad (verás cómo te sorprenderán cada semana).

Escuelas creativas te incentivará a hacer las cosas diferentes, a colocarles más emoción para llegar a tus alumnos y a seguir siempre creyendo en que pueden lograr más, para convencerlos a sí mismos de que está en sus manos mejorar sus vidas ante cualquier adversidad.

Puntuación: 5 de 5 estrellas fugaces.


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